Una, dos y tres veces. Conocía el lugar de la emboscada, había estudiado el terreno y la estrategia del adversario. Su composición y sus puntos débiles. Escogió una buena posición de ataque y espero el momento adecuado durante meses. Vestía atuendo cómodo y tenía el arma afilada, todo estaba calculado al milímetro. Era el momento, se lanzó, y nuevamente salió derrotado. Una, dos y tres veces, la misma piedra, dura, fría, inerte, inmóvil, el mismo tropiezo.
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